Reseña escrita por Lorena Arámburu Hernández
Centro Cultural Iberoamericano
La vida de Herman Hesse no fue nada fácil, pues pasó demasiadas vivencias que no supo controlar y le llevaron a severas crisis a lo largo de su vida. Sin embargo, esto no fue impedimento para que no realizara aquello que mas anhelaba, escribir. Como el mismo lo decía hacia 1983, o se convertía en escritor o no era nada. Nació en Calw, una población pequeña junto a un río en Gutenberg, Alemania en 1877. Hijo de padres misioneros, su madre hindú y su padre alemán, quienes pusieron a Hesse a estudiar en el seminario evangélico de Maulbronn el cual abandona en poco tiempo. Como consecuencia de un desamor, intenta suicidarse a la edad de quince años. Hesse es puesto en un internado para su cuidado. Para su fortuna Hesse era un rebelde a las disciplinas, a los regímenes estructurados, por lo que se escapa a Suiza y comienza a trabajar, primero de mecánico y luego de bibliotecario donde emprende contacto con la literatura.
Siddhartha es uno de sus más reconocidos libros, lo que le vale ganar el premio Nobel de Literatura en 1946. El libro, narra la historia de un joven hijo de un brahmán, llamado Siddhartha, cuyo aprendizaje y enseñanzas de los Vedas y mismos brahmanes no le bastan. Muy en su interior, se preguntaba cómo se llegaría al propio yo, pues para él todo presentaba búsqueda, extravío, vano. Para encontrar la respuesta decide dejar todo atrás, familia, y cultura. Junto con su amigo Govinda (quien por su gran amor no pudo permitir quedarse sin Siddhartha) pasa a una vida de ascetismo, pues al no encontrar respuesta alguna, decide escapar de su yo, al cual regresa siempre. Al escuchar de Gotama, el ser que parece haber alcanzado la paz, decide ir en su busca y Govinda convencido de que es su vocación seguirle se queda con él. Siddhartha continuará solo para emprender un nuevo camino entregándose al deseo carnal y a las riquezas. Tan hastiado de sí, por pasar una vida de empobrecimiento espiritual, acepta dejarlo todo y huir al río, al que está dispuesto a entregarle su vida. Es el mismo río que le hace renacer y escuchar el om de su interior. Junto con Vasuveda, el botero, aprende de sus fracasos y pérdidas. Pero más importante aún aprende a escuchar el río, en donde encuentra su última revelación. El río es la vida entera, con sus mil voces, moviéndose constantemente, fluyendo, siendo la unidad de todas las cosas que conforman al mundo. El ser humano puede escapar de la muerte y de la vida cuando comprenda que todas las cosas se dan al mismo tiempo.
Este libro, marcaría durante la década de los setenta una moda hacia lo oriental, pues la guerra en Europa provocaría un gran cansancio por parte de los jóvenes. Al empezar la segunda guerra mundial Hesse es considerado inepto para el servicio militar, por lo que es destinado a Berna para ayudar a los prisioneros alemanes. Allí expresó su sentir contra la guerra, pues seguiría habiéndolas si los hombre no aprendían a convivir en el reino de su espíritu. A estos males se le sumaron la psicosis de su esposa, la muerte de su padre y de su hijo menor. En crisis recibió ayuda de Lang, estudiante de Carl Jung quien debió hacerlo reaccionar pues hacia 1922 escribiría Siddhartha.
En Siddhartha, Hesse volvería la mundo de su juventud, a los cuentos narrados por su abuelo, sus luchas y sus amores, a los viajes emprendidos a la India y a sus anhelo de calma y perfección. Hesse lograría plasmar en Siddhartha la búsqueda del sentido del mundo y de sí mismo, así como su anti doctrinarismo. Siempre fue aislado, reservado y muy observador. Nos da similitudes que hacen ver a Siddhartha como el Buda de la cultura occidental. A ambos se les atribuye ser los primeros entre sus prójimos; Buda deja a su mujer e hijo para convertirse en asceta y Siddhartha abandona a Kamala, estando embarazada, para continuar su camino; Buda pasa seis años meditando en la ribera de un río y Siddhartha pasa sus años junto a un río, siendo los dos personas lógicas y racionales que no creían en creencias populares ni predicaban el más allá.
Cabe resaltar, que es esta obra son importantes tanto los medios como la naturaleza, pues a través de ellos se nos dicen cosas significativas, como el río, en cuyo reconocimiento se basa que todas las cosas son uno.
Cabe resaltar, que es esta obra son importantes tanto los medios como la naturaleza, pues a través de ellos se nos dicen cosas significativas, como el río, en cuyo reconocimiento se basa que todas las cosas son uno.
La novela crea interrogantes religiosas que son difíciles de contestar pues muestra reacción contra ciertas filosofías de la India. Nos presenta el dominio de lo mágico, de los existencial, de los valores y la relación entre lo temporal y lo eterno, entre lo que pasa y fluye, las posiciones de individualidad que frenan la vida y la naturaleza; todo esto le iría ganado terreno en el espíritu del hombre de fines del siglo XX, integrándose en el hombre del siglo XXI. Pues como el mismo Hesse dijo: Mi fe política es la de un demócrata, mi concepción del mundo la de un individualista. Lo que ha ocupado, atraído y conformado mi espíritu no han sido los problemas sociales sino los del individuo… Mis libros no han sido escritos con un propósito determinado… Las dificultades que el individuo debe confrontar hoy en día en el mundo y la manera de cómo poder construir una personalidad armónica, son experimentadas por muchos, principalmente por los jóvenes, dentro de los estados e iglesias autoritarios y parte de esa juventud es la que parece haber encontrado en mí al poeta con el cual sienten mayor afinidad.
2 comentarios:
LEÍ TU BLOG QUE ME ENVÍO TU TÍO J.LUIS.ESTÁ BUENO E INTERESANTE, PORQUE TIENE UN
POCO DE TODO, CON LENGUAJE CLARO, BREVE QUE NO SE HACE PESADO DE LEER.
SALUDOS: VERO
muy buen libro, me encanta hermann hesse!! tambien recomiendo bastante "El lobo estepario".
sigue con buenos libros lore!!
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